Desarrollo intelectual durante el siglo XIX

9 09 2008
 

Una de las primeras tareas que se dieron los gobiernos de Chile, luego de la Independencia, fue la de dar educación a sus habitantes, tema sobre el cual existía un cierto consenso entre liberales y conservadores. Durante estos años, la sensación de seguridad que dieron los gobiernos conservadores, el bienestar económico que irradió por una parte el auge minero y, por otra, la recuperación del agro y la exaltación de Chile al primer plano en América Latina, crearon las condiciones necesarias para un florecimiento intelectual.Otro factor que ayudó al desarrollo intelectual en Chile fue la llegada de notables intelectuales extranjeros, tanto europeos que huían de los movimientos revolucionarios, como americanos, que lo hacían de las dictaduras de sus respectivos países.

Durante el gobierno de Prieto se fundaron: la escuela de Medicina y Farmacia en 1833 y la escuela de Obstetricia en 1834.

Don Manuel Bulnes y su ministro de Instrucción Pública, Manuel Montt, fundaron en 1842 la Universidad de Chile. Casi un año después, el 18 de septiembre de 1843, en solemne ceremonia fue inaugurada oficialmente. Su primer rector fue Andrés Bello. La Escuela Nacional de Preceptores (profesores primarios) aparece en 1842, con Domingo Faustino Sarmiento como director. La Escuela de Bellas Artes se crea en 1849, dirigida por el pintor italiano Alejandro Cicarelli y la Escuela de Arquitectura se funda en 1849. La Escuela de Artes y Oficios en 1849. El Conservatorio Nacional de Música en 1851. Además, se inició la construcción de un edificio para el Instituto Nacional.

Durante el gobierno de Manuel Montt se fundaron más de 500 escuelas básicas. Se fundó el Observatorio Astronómico en 1852. En 1854 se fundó la Escuela Normal de Preceptoras y el Museo Nacional de Bellas artes. En 1855 es promulgado el Código Civil chileno, obra de Andrés Bello. Nace la Sociedad de Instrucción Primaria en 1856. Se dictó la ley de Instrucción Primaria en 1860. Aumentó la fundación de liceos en provincias y se crearon los primeros colegios particulares. Se contrataron los servicios de los profesores extranjeros Ignacio Domeyko, mineralogista polaco, y Gustavo Courcelle Seneuil, sindicado como el difusor del pensamiento librecambista en Chile. La historiografía alcanzó un gran desarrollo con los trabajos de notables historiadores como: Diego Barros Arana, Miguel Luis Amunátegui y Benjamín Vicuña Mackenna.

Solamente a fines de 1877 se incorporan las mujeres a la educación universitaria, con la Ley Amunátegui, y en 1880 egresaron las primeras profesionales, fundamentalmente abogados y médicos.

La generación literaria de 1842

La generación literaria de 1842 representa el primer movimiento intelectual de inspiración nacional. Los estudiantes de los cursos superiores del Instituto Nacional formaron una “Sociedad Literaria”, dirigida por el profesor José Victorino Lastarria. A ella pertenecieron: Salvador Sanfuentes, Antonio Varas, José Joaquín Vallejo (Jotabeche), Eusebio Lillo, Aníbal Pinto, Antonio García Reyes, Francisco Bello y muchos más. Se acordó editar un periódico que se llamó “El Semanario”, cuyo primer número apareció el 14 de julio de 1842; fue dirigido por Antonio García Reyes.

Esta generación realizó un gran avance en materia literaria. Con este grupo surgieron muchos libros, revistas y diarios nuevos, que hicieron de Chile un país con cierta madurez intelectual.

Sus principales representantes fueron: José Victorino Lastarria, José Joaquín Vallejo (Jotabeche), Salvador Sanfuentes y Eusebio Lillo.

Este primer grupo de creadores e intelectuales chilenos, surgidos al alero de la Universidad de Chile, dio los primeros pasos en la conformación de una identidad cultural local. Muchos de ellos, por primera vez, reflexionaban acerca de los elementos que nos comenzaban a instituir como nación.

En sus escritos reivindican el rol del pasado indígena, en contraposición a lo que ellos consideraban la “larga noche” de la colonia; y es que, animados por su liberalismo y su ilustración, observaron en el pasado español el origen de casi todos los males de la realidad que les tocó vivir.

La apertura de Chile al extranjero implicó también la llegada de numerosos artistas y científicos que apoyaron la creación de esta primera red de pensadores locales.

De esta manera, al finalizar el siglo XIX ya existía en la escena nacional una cantidad no menos importante de lugares donde el pensamiento y la creación recreaban la identidad de una nación que se aprontaba a celebrar su centenario.

 

fuente: educarchile

 

 

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